martes, 23 de noviembre de 2010

SIN SER ESCUCHADOS

No sólo actualmente, sinó desde hace 10 años, Argentina había insistido a Japón para que detenga la caza de ballenas.


La actividad pesquera de los barcos pesqueros japoneses, provoca la  muerte entre 400 y 440 cetáceos por año, siempre con la excusa de una caza científica.
Entonces, el Poder Ejecutivo urgió al gobierno japonés a cesar la caza de ballenas porque "anualmente las actividades científicas niponas conllevan la muerte de más de 400 cetáceos por año, en aguas del Santuario Austral".
Además, Argentina en el comunidado oficial afirmó que era exagerado cazar tantas ballenas al año si supuestamente era para un experimento.
Japón, no respondió de ninguna manera, haciendo oídos sordos y continuando con la matanza anual.
Con este acto, Japón por lo menos sabe que hay muchos países que están en desacuerdo con esta caza, y que no van a parar para conseguir cesarla.
"La única manera de que Japón detenga su programa de caza ilegal es mediante una fuerte presión diplomática de los países, especialmente aquellos como la Argentina, directamente afectados por este atentado al ambiente", sentenció Milko Schvartzman, coordinador de la campaña Greanpeace de Argentina.


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